Dada la coyuntura actual del club de mis amores, Universidad de Chile, ha salido a la palestra el tema de los siete extranjeros, ¿por qué tan alta cifra? ¿A quién beneficia? ¿Debiesen ser puros jugadores nacionales? Pues bien, trataré de no caer en los tecnicismos propios de mi carrera y de abordar este tema desde el punto de vista de los clubes lo más didácticamente posible.
El mercado laboral, es uno de los mercados más sensibles para cualquier economía y susceptible de ser protegido, en Chile, en el capítulo III de nuestro código laboral se señala lo siguiente:
Art. 19. El ochenta y cinco por ciento, a lo menos, de los trabajadores que sirvan a un mismo empleador será de nacionalidad chilena.
Se exceptúa de esta disposición el empleador que no ocupa más de veinticinco trabajadores.
Art. 20. Para computar la proporción a que se refiere el artículo anterior, se seguirán las reglas que a continuación se expresan:
1.- se tomará en cuenta el número total de trabajadores que un empleador ocupe dentro del territorio nacional y no el de las distintas sucursales separadamente;
2.- se excluirá al personal técnico especialista que no pueda ser reemplazado por personal nacional;
3.- se tendrá como chileno al extranjero cuyo cónyuge o sus hijos sean chilenos o que sea viudo o viuda de cónyuge chileno, y
4.- se considerará también como chilenos a los extranjeros residentes por más de cinco años en el país, sin tomarse en cuenta las ausencias accidentales.
Ahora, si un club tuviese 100 personas trabajando, a lo más 15 funcionarios debiesen ser extranjeros, pero los futbolistas son un caso aparte, pues tienen reglamentación propia. Si uno se va al espíritu del código y considera dentro del plantel profesional al cuerpo técnico, totalizando 27 trabajadores, no más de 4 de esos trabajadores (futbolistas y cuerpo técnico incluido) debiesen ser extranjeros, pero si agrandamos el total incluyendo los funcionarios del club y las divisiones menores, cambia el asunto.
El problema es que el futbol presenta dualidades muy características, por una parte se aplica el código laboral cuando se trata de previsiones, sueldos y cosas así, y por otra se rigen por las leyes del futbol. Es el caso del mercado laboral de los futbolistas.
Si uno supone un mercado laboral futbolístico sin cuota de importación laboral, es decir, cualquier extranjero puede venir y jugar en nuestro país, aumenta la oferta y eso hace que los precios caigan, tanto en derechos federativos como en sueldos, al aplicar una cuota de importación como la que hay, de siete extranjeros, los precios suben, ahora, si uno se va al otro extremo, es decir, sin jugadores o cuerpos técnicos extranjeros, los precios se van a las nubes generando una búrbuja económica, y como toda búrbuja tarde o temprano revienta provocando un gran deterioro en la industria.
¿En qué beneficia esto a un club grande?
Si no se puede traer jugadores extranjeros a nuestro país, Colo Colo va y pregunta por Lorenzo Reyes a Huachipato y estos pueden pedir US $ 8000000 por su capitán, al haber cuota de 3 extranjeros, ese mismo precio baja, por ejemplo, a US $ 5000000 y así sucesivamente, de tal modo que al haber 7 extranjeros, Huachipato a lo más que puede aspirar a pedir por su capitán son US $ 2000000 porque de lo contrario Colo Colo diría, ok, busco en otro país un jugador similar a un mejor precio. Los 7 extranjeros, entonces, funcionan como medida reguladora del mercado.
Pero los clubes grandes son sólo tres votos en el Consejo de Presidentes, por muy poderosos que sean, si a los clubes chicos no les conviene tener cuota de siete extranjeros, no existiría dicha cuota.
¿En qué beneficia esto a un club chico?
Si hubiese un mercado de jugadores comunitarios como lo hay en la UE, donde todos los jugadores sudamericanos no ocupasen cupo, entonces los sueldos caerían al existir una mayor oferta como se dijo con anterioridad, esto en un club chico es un tema no menor, pues su día a día es cumplir con las planillas y abaratar costos. Muchos equipos no pasan de 14 ó 15 jugadores profesionales, traer jugadores libres, pagar sueldos bajos, es parte de su realidad. Entonces, al tener una cuota de extranjeros muy baja, de 1 ó 2, el jugador nacional se valoriza y pide sueldos que no pueden pagar aun si tiene el pase en su poder, y en el caso de los derechos federativos de club a club también son más altos, cosa que les hace imposible adquirir. Los 7 extranjeros funcionan entonces como medida reguladora de los sueldos de los jugadores, o sea, del mercado.
¿Quién es el gran perjudicado con esta medida?
Claramente el jugador nacional, quién no puede ganar todo lo que
quisiera porque te ocupan la vacante laboral en otro jugador (a lo mejor
extranjero) que sí está dispuesto a ganar ese sueldo. Consideremos que
muchos jugadores llegan a equipos como Cobresal, a vivir en el desierto,
a ganar sueldos bajos, con la esperanza que un equipo mejor los vea y
los contrate con sueldos millonarios, Cuellar, el jugador de moda, es
uno de esos casos.
Los otros grandes perjudicados son los juveniles que ven como no pueden
hacerse un nombre porque el resultado es lo que importa hoy y los
técnicos prefieren ocupar esas plazas en jugadores más 'experimentados',
en muchas ocasiones, extranjeros de dudoso curriculum, que arriesgarse
con alguien de la cantera. El SIFUP bien podría tomar cartas en el
asunto y amenazar con paralizar la actividad como lo ha hecho
anteriormente por otras causas, pero no lo ha hecho, ¿por qué? Es una
buena pregunta.
En conclusión, si bien puede ser impopular la medida de la cuota, tiene una utilidad económica para los clubes y no se ve que lo modifiquen en el corto plazo y si lo hacen, con suerte será para bajar a 6 extranjeros.